En 2021 me apetecía sacar a la pandilla de la rutina habitual de Los Naranjales y llevarlos a tomar un poco el sol a la playa. El resultado fue esta ilustración veraniega donde Ben, Rosa, Angie y Tito disfrutan de un día de descanso... a su manera.
Además, dibujarlos junto al mar siempre tiene un significado especial para mí. Aunque hoy día están asentados en su pueblo de interior y estudiando en el instituto IES Don Quijote de la Mancha, no hay que olvidar que el origen de estos personajes, allá por el verano de 2008, nació precisamente en un pueblo costero con un faro. Así que volver a la playa con ellos es como hacer un pequeño guiño a las raíces del proyecto (por eso se ve un faro al fondo Ver página de Las Aventuras de Ben y sus amigos).
Para esta ilustración quise reflejar muy bien la personalidad de cada uno a través de pequeños detalles cotidianos:
Ben y Rosa en el centro: Ben está disfrutando tranquilamente de un helado al lado de su novia, Rosa. Me gustaba la idea de ponerlos en el centro de la imagen, mirándose y compartiendo un momento bonito y tranquilo en medio del caos playero.
Angie a lo grande: La hermana melliza de Ben, pura energía como siempre, no se conforma con poco y se ha pedido una auténtica torre imposible de bolas de helado en un solo cono.
El despiste de Tito: Y como no podía faltar el toque cómico, Tito vuelve a ser la víctima del destino: justo cuando se iba a comer su helado, una gaviota de lo más lista se ha lanzado en picado y le ha robado la bola del cono.
Un trabajo de 2021 al que le tengo mucho cariño por el color, la luz del sol estival y, sobre todo, por seguir dando vida a las historias de estos cuatro amigos. ¡Espero que os guste recordar este día de playa tanto como a mí dibujarlo!
La tarde del 15 de julio de 2023 se me quedó grabada en la memoria con una nitidez asombrosa. Íbamos de camino a Rota a pasar unos días de vacaciones en familia. Yo iba en mi mundo, escuchando música con los cascos puestos, ajeno al ruido del coche. En la radio sonaba una emisora cualquiera cuando llegó el momento del noticiero. Justo al final, en la sección de última hora, el locutor anunció: "Ha fallecido...". En ese milisegundo, una corazonada fortuita, algo dentro de mí, me dijo: "Quítate los cascos y escucha, que esto es importante".
Y vaya si lo era. Al quitármelos, escuché la noticia que nunca hubiera querido oír: se nos había ido Francisco Ibáñez.
Para mí, Ibáñez era muchísimo más que un maestro absoluto. Él fue, literalmente, mi escuela: yo aprendí a dibujar con sus tebeos. Es verdad que con los años uno va descubriendo, estudiando y absorbiendo otros estilos y autores influyentes que te van moldeando, pero el suyo fue el primero, el que caló más hondo y de quien más aprendí.
Me dolió en el alma su partida. Como dibujante de tebeos, nunca tuve la suerte de conocerlo en persona, y siempre me quedará esa espinita clavada de no haberme podido llevar a casa, al menos, uno de sus álbumes con su mítica firma y ese Mortadelo rápido que dibujaba a sus lectores. Pero, a falta de su firma en mi estantería, sentí que le debía una respuesta con la mía.
En mi faceta como ilustrador y humorista gráfico, siempre he intentado que mis dibujos respiren vida, cercanía y, sobre todo, una sonrisa. E Ibáñez era el rey indiscutible de eso. Ese dinamismo indomable, la expresividad exagerada, el detalle escondido en cada esquina de la viñeta y esa bendita capacidad de hacer que te rías a carcajadas con el golpe más absurdo son lecciones que se te quedan grabadas a fuego en las manos cuando te has criado analizando e imitando su estilo para aprender el oficio.
Al llegar de nuestras vacaciones a casa, con el impacto de la noticia aún fresco, sentí la necesidad imperiosa de coger los lápices. No quería hacer un homenaje triste, solemne o apagado. Ibáñez nos regaló décadas de carcajadas, y la mejor manera de honrar su memoria era precisamente esa: haciéndole sonreír allá donde esté, con un jaleo de los suyos.
Así nació esta ilustración.
Imaginé la llegada de sus personajes al cielo, pero, por supuesto, al estilo de la mítica T.I.A.: un absoluto desastre. En el dibujo plasmé a Mortadelo vestido de ángel, tocando la lira con su habitual parsimonia, con una túnica azul que termina en una falda de volantes naranja con lunares amarillos; quise representar con ello esa diversión, la ridiculez y la maravillosa estupidez que solían tener sus disfraces.
Mientras tanto, el pobre Filemón cae en picado, completamente indignado. Como todos van al cielo vestidos de ángel, él lleva sus alas en la espalda, pero al ser un "disfraz" de Mortadelo, este se las ha colocado del revés. En lugar de impulsarlo hacia arriba, Filemón planea sin control, torciéndose inevitablemente hacia abajo en una caída libre hilarante. Para rematar el caos, no podía faltar el clásico ratoncito travieso de fondo, que en esta ocasión está encendiendo un cartucho de dinamita amarrado directamente a la cola de un gato angelical que reza ajeno al peligro.
Para mí, esta viñeta fue un desahogo y un agradecimiento infinito. Fue mi manera de decirle: "Gracias por tantas páginas, maestro. No pude tener tu firma en mis tebeos, pero aquí tienes la mía en tu honor".
Aunque él ya no esté para empuñar el lápiz, los que crecimos, nos reímos y, sobre todo, aprendimos a dibujar con sus páginas, seguiremos manteniendo viva su chispa en cada trazo que hagamos. Porque el legado de Ibáñez no se ha borrado; sigue muy vivo en la punta de nuestros lápices.
También os dejo el proceso de dibujo que está subido a mi canal de YouTube. Si no funciona el vídeo puedes verlo en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/shorts/_iQILy9R38M
En mayo de 2021, tuve el placer de colaborar con Rafael Jiménez en un proyecto con un trasfondo ecológico y educativo muy especial: la creación de una serie de ilustraciones para una asociación ornitológica de Carmona. El objetivo era protagonizar un cuento diseñado para talleres infantiles sobre la protección y el cuidado de los vencejos (Apus apus).
El Proyecto
El encargo consistió en dar vida a una secuencia narrativa de cuatro escenas que enseñaran a los más pequeños cómo actuar si encuentran a uno de estos "reyes del aire" en el suelo. Los vencejos son aves protegidas y, debido a la morfología de sus alas, si caen al suelo a menudo no pueden remontar el vuelo por sí solos.
Narrativa Visual
Para este proyecto, desarrollé un estilo visual dinámico y amigable, centrado en la conexión emocional entre los personajes y el ave:
El Encuentro: La historia comienza en un parque de Carmona, donde un niño y su madre descubren al pequeño vencejo en apuros.
La Información: Es el paso crucial. La madre se informa sobre los cuidados específicos (representados visualmente mediante un bocadillo con la dieta insectívora necesaria: grillos y gusanos).
Los Cuidados: El niño, con total dedicación, alimenta al ave dentro de una caja de zapatos, creando un vínculo de responsabilidad y respeto por la fauna urbana.
La Liberación: El esperado final. Tras su recuperación, el niño deja libre al vencejo desde una ventana, permitiéndole volver a su hábitat natural: el cielo.
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Detalles Técnicos
Estilo: Cartoon / Ilustración digital con líneas definidas y colores planos.
Objetivo: Concienciación ambiental y educación en valores para el público infantil.
Localización: Proyecto realizado para la comunidad de Carmona (Sevilla).
Este trabajo es un ejemplo de cómo el arte puede ser una herramienta poderosa para la conservación de nuestro patrimonio natural y la educación de las futuras generaciones.
Hay fechas que los amantes del cómic español tenemos marcadas a fuego en el calendario, y el 80 cumpleaños de Francisco Ibáñez en 2016 fue, sin duda, una de ellas. No todos los días se cumplen ocho décadas y parte de ella dando vida a los personajes que nos enseñaron a leer y a reír.
Para celebrar su legado, decidí aportar mi granito de arena en forma de ilustración. No quería un retrato estático; quería que el propio Ibáñez formara parte del universo que él mismo creó. El resultado fue una escena cargada de ese humor disparatado que solo él sabía orquestar.
La escena: Caos en la T.I.A.
En la ilustración, busqué capturar un momento de "celebración accidentada":
El "sacrificio" de Mortadelo: Intentando honrar al jefe, Mortadelo lleva a Ibáñez a hombros... con tan mala fortuna (o despiste) que acaba estampando al pobre maestro contra el dintel de cristal de una puerta.
La furia de Filemón: Como no podía ser de otra forma, el Súper-intendente... perdón, Filemón, está en pleno proceso de abroncar a su compañero por el desastre.
El toque de Rompetechos: Para rematar la faena, nuestro cegato favorito confunde a Ibáñez con una araña gigante colgada del techo y se prepara para rociarlo con insecticida.
Un rincón especial en la red
Esta pieza fue enviada al equipo de la Página No Oficial de Mortadelo y Filemón, un portal que es auténtica historia viva del fandom. Tuve el honor de que fuera incluida en la sección "Mortadelo visto por...", donde diferentes artistas aportamos nuestra visión personal de estos iconos.
Dibujar a los personajes de Ibáñez es, en el fondo, una forma de darle las gracias. Gracias por las narices rojas, por los disfraces imposibles y por enseñarnos que, ante la adversidad, lo mejor es un buen chichón y una sonrisa.
¿Sabías que...? La sección "Mortadelo visto por..." es uno de los mayores recopilatorios de arte fan en castellano, demostrando que la influencia de la Escuela Bruguera sigue viva generación tras generación.
Hay encargos que, más allá de lo profesional, tocan la fibra de lo personal. El 19 de diciembre de 2022, Rafael Jiménez me contactó con una propuesta que acepté con el entusiasmo de quien sabe que va a dibujar su propia historia: ilustrar el escudo de la bandera de Andalucía en una versión adaptada para los más pequeños.
El destino de esta ilustración era una edición de los Estatutos de Andalucía para niños, un proyecto ambicioso para acercar nuestras instituciones a la infancia.
Un legado con solera: De Martínez de León a hoy
Ilustrar el escudo de Andalucía no es solo un ejercicio estético; es un diálogo con la historia del dibujo en nuestra región. No hay que olvidar que la imagen original que todos conocemos fue ilustrada por el maestro Andrés Martínez de León, dibujante e historietista fundamental de nuestra tierra y creador del mítico personaje Oselito.
"Reinterpretar un icono que nació de la mano de un referente del tebeo andaluz añade una capa de responsabilidad y orgullo a cada trazo. Sabía que tenía que respetar la esencia pero darle una frescura totalmente nueva".
Pasando los símbolos por el filtro de la infancia: Mi interpretación
El reto estaba sobre la mesa: transformar un símbolo de fuerza mitológica en un diseño amable, cercano y "molón" sin que perdiera su identidad.
Para ello, he querido que el estilo visual sea limpio y los colores muy vivos y saturados, con un sombreado simplificado que les da profundidad pero no peso. El centro de la composición es un Hércules joven, con una mirada curiosa y una gran sonrisa. He querido presentar una figura simpática, un pequeño héroe con el que un niño puede conectar, alejado de la solemnidad tradicional.
Sus compañeros inseparables, los dos leones, se han transformado en cachorros adorables. En lugar de fieras rampantes, son animales amables. Uno de ellos mira al espectador de forma directa con dulzura, mientras que el otro levanta una pata en un gesto de saludo juguetón. Esta interrelación amistosa entre el niño Hércules y sus "mascotas" suaviza la leyenda sin quitarle su fuerza simbólica.
He mantenido la estructura clásica del escudo con las dos columnas de color blanco y el arco de color verde que las une, donde se lee la inscripción dorada «Dominator Hercules Fundator». La base, con la bandera andaluza, también incluye el lema completo: «Andalucía por sí, para España y la Humanidad». El resultado es una reinterpretación que mantiene la dignidad del original, pero con la cercanía que este proyecto requería.
¿Hablamos de identidad?
Aunque el proyecto de adaptación de los estatutos esté esperando su momento, este Hércules y sus pequeños leones ya tienen vida propia. Es la prueba de que las instituciones y la historia pueden (y deben) hablar el lenguaje de la ilustración moderna para llegar a las nuevas generaciones.
¿Qué te parece esta versión de nuestra heráldica? Si buscas una identidad visual que conecte con el público infantil sin perder el rigor, ¡hablemos!
En el año 2016 el director del grupo de teatro "El Zardiné", Julio Cortés, estaba poniéndose en contacto con las personas que ganaron anteriormente el "Certamen Literario Alfonso Jiménez", con motivo de hacerles saber que se publicaría un libro con sus obras. Al llegar a mi casa, mis padres le recibieron y en la charla salió que yo dibujaba. Julio me ofreció ilustrar algunas de las obras, entre ellas la mía, "Los tres enemigos del rey", obra ganadora en 2008. Solo había que dibujar algunas de las obras, Julio me pasó una breve descripción de las obras a dibujar.
También se hicieron camisetas para el grupo de teatro, que tuvo a bien regalarme una y también para algunos niños.